No. Muchos conflictos familiares pueden resolverse mediante acuerdos entre las partes o a través de mecanismos de conciliación, evitando un proceso judicial largo y costoso.
La posibilidad de llegar a un acuerdo dependerá del tipo de conflicto y de la disposición de ambas partes para negociar. Cuando existe consenso, algunos procedimientos incluso pueden realizarse por la vía notarial o municipal, siempre que la legislación aplicable lo permita.
Si no es posible alcanzar un acuerdo, el abogado podrá iniciar el proceso judicial correspondiente para defender los derechos de su cliente.